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martes, 9 de octubre de 2018

Sobre las parejas

"Metamorfosis del amor"


¿Quién no ha pensado hasta ahora en el amor? ¿Incluso lo más mínimo? 
Seguramente todos le hemos dedicado aunque sea lo más mínimo de nuestro tiempo al amor, ya sea en forma de pensamiento o actos, incluyéndome a mí misma.
En lo que más me gusta pensar es en las parejas de una edad ya avanzada, que uno las puede ver juntas sentadas en el autobús, o caminando por la calle, o comiendo en algún restaurante sin haber siquiera una ocasión especial. Me encanta admirarlos y pensar en cómo pudo haber sido su inicio, hacia 30 o 40 años atrás, o incluso 50. Cómo se habrían conocido, cómo habría empezado a surgir el amor entre ellos, aquella química que uno no puede ignorar y que si es correspondida, puede hacerte la persona más feliz del mundo.
O simplemente me pongo a pensar en mis abuelos, que tras 50 años de matrimonio, todos los domingos desayunan juntos, van a misa, y al volver cocinan su plato favorito para después comer juntos mientras recuerdan viejas historias familiares.
Sin embargo, soy consciente de que no todas las parejas acaban de la misma forma que mis abuelos. Y también sé que el amor no dura para siempre, sino que a lo largo de los años lo sustituyen la costumbre y un especial cariño, y reconocerlo es lo más honesto que uno puede hacer consigo mismo llegado ya a dicha situación.
Por eso mismo lo que no soy capaz de entender son aquellas parejas que se niegan a reconocer que lo que un día hubo entre ellos, lo que un día los unió e hizo que se quieran con locura, ha desaparecido. No es el fin del mundo, ni el fin de la familia, es simplemente la realidad.
No sabría decir cómo reaccionaría yo en la postura en la que tendría que reconocer que mi relación con la persona que un día quise está a punto de acabarse. Pero supongo que lo admitiría, o intentaría hacerlo, porque a lo largo de mi vida he conocido muchas personas y he visto muchos casos de relaciones que han llegado a su fin, relaciones que han intentado mantenerse a flote a pesar de las claras señales que tenían delante, etc.
Uno tiene que vivir feliz, o al menos intentar hacerlo, ya sea solo o acompañado. El mundo no es un lugar tan horrible como para que una mujer no pueda vivir sola con 40 años. O incluso para un hombre. Por eso mismo somos seres humanos independientes con la capacidad de elegir nuestro futuro.
No sufras si el día de mañana tienes que pasar por una ruptura, un divorcio o simplemente un distanciamiento. Es algo inevitable que aparezcan problemas o contratiempos en una relación, y depende de cada uno decidir si "el plato roto" se puede arreglar, o si ha perdido su función para siempre.

sábado, 11 de agosto de 2018

"Hoy en día sobran palabras y falta humanidad"

¿Sabes cuál es el Día Mundial contra el Cáncer? ¿No? No pasa nada, yo tampoco es que sea un auténtico prodigio recordando fechas.
Pero, para compensar, ¿piensas en aquellas personas afectadas por esta horrible enfermedad? ¿Tampoco? Vaya... Eso ya me ha gustado menos.

Tranquilos, no vengo aquí para dar sermones sobre que tenéis que pensar todos los días en los niños que se mueren de hambre en África, las personas que han acabado en la calle porque han perdido su casa por falta de dinero, aquellos que sufren de cáncer, etc.

Sería una enorme hipócrita si os dijera que yo pienso en estas personas u otras con situaciones igualmente difíciles todos los días, porque no lo hago. Pero tampoco me parece lo correcto ignorar estos temas y de repente, cuando llega su día mundial, o cuando escuchamos algo relacionado en las noticias, todos publicamos mensajes en las redes sociales, porque eso también es de ser hipócrita. Yo también lo he hecho, lo reconozco, e igualmente me incluyo en ese grupo interesado en unirme a lo importante. Pero las cosas no se hacen así.

Me he puesto a pensar y he llegado a la conclusión de que somos así porque no tenemos una conexión tan directa con dicho tema, porque si lo tuviésemos, las cosas serían distintas.
Me apuesto lo que sea a que alguien que ha perdido a un ser querido por culpa del cáncer lo recuerda más de una y más de dos veces al año.

Mis padres tienen muchos amigos. Entre ellos, había un matrimonio. El hombre fue compañero de clase de mi madre tanto en el colegio como en el instituto, la mujer, dos o tres años más pequeña que mi madre, la conocía de vista. Ya adultos, mis padres formando un matrimonio llegaron a tener una relación de mejores amigos con dicho matrimonio. Ese matrimonio tiene una hija, que se convertiría en una de mis mejores amigas hasta hoy en día.

Nos remontamos a hace unos años. Nos despedimos de ellos una vez acabadas las vacaciones. Un mes después, nos llega la noticia de que el hombre ha sido diagnosticado con cáncer. Y finalmente, 9 meses después, muere, antes de que nosotros tengamos la oportunidad de verle por última vez, aunque... A veces cuando me paro a pensar en él, me doy cuenta de prefiero que las cosas hayan sido así, porque cuando lo recuerdo, recuerdo una persona alegre, llena de vida, el alma de la fiesta siempre. Con solo sonreír era capaz de iluminar una habitación entera. Definitivamente, a ese hombre le debo muchos momentos increíbles de mi vida junto a mi mejor amiga, su hija, y junto a él.
Hasta un año después de que él muriera lloraba cada vez que me acordaba de él, pero el tiempo seguía pasando, y uno se hacía a la idea de que se había ido, del todo, y que llorar no mejoraría nada.

¿Y su hija y la mujer que se ha convertido en viuda tras la muerte de su marido? ¿Cuántas veces se acuerdan del padre/marido que han perdido?

Ahora bien, no estás obligado a pensar en casos como este todos los días y a todas horas, pero cuando surja el momento de tener en mente un tema de este calibre, siéntelo de verdad. Si quieres darle ánimos a alguien perjudicado, hazlo de verdad, que sienta que estás a su lado, o que al menos, intentas ponerte en su lugar y mostrar empatía, porque uno nunca sabe lo que le tiene preparado el día de mañana.

Hoy en día sobran palabras y falta humanidad.

Algo de alguien